Existe una falsa creencia en muchísimas personas, que "dolor" es lo mismo que "sufrimiento".
Cuando pasa algo que no es de nuestro agrado, que no se acomoda a los planes que tenemos, aparece la reacción automática de oponernos a ello de diferentes maneras.
Fíjate, o hacemos lo posible por huir de la situación, o las enfrentamos luchando por cambiarlas. No hay otra alternativa más que cualquiera de estas dos.
Evitar la experiencia puede tomar diferentes formas y aunque sea muy disfrazada, al final es huir de la situación, es decir, evitar el malestar que nos produce, mira: podemos negar la realidad, racionalizarla, quitarle importancia o reprimir los sentimientos que nos provoca. Todo esto, es la forma como nuestra resistencia interior a aceptar las cosas tal y como son se expresa.
Estarás de acuerdo en que esto es totalmente natural, pues cualquier ser vivo lleva en su programa de supervivencia evitar lo que le hace daño y acercarse a lo que le favorece. El conflicto aparece cuando, eso que nos desagrada o nos duele es inevitable y no nos queda más remedio que hacerle frente.
En ese caso, negarlo, esconderlo, racionalizarlo o pelearnos con ello, no hace más que agregar una carga suplementaria al dolor inevitable.
Precisamente es a esa carga opcional a lo que llamamos "sufrimiento".
Si lo expresamos en forma de ecuación observa lo que queda:
La resistencia, cuya finalidad primaria era superar el acontecimiento doloroso, en la práctica acaba convirtiéndose en una carga añadida que obstaculiza la posible solución de la situación desagradable a la que se opone.
Por una parte, porque impide que veamos con claridad, dado que nos quita la calma y la lucidez que son necesarias para encontrar una salida y por otra, porque aunque podamos encontrar una salida, la energía interna necesaria para accederla está siendo utilizada para suavizar los efectos de la confusión emocional y del conflicto interno experimentado y no puede disponerse de ella para llevar a cabo la acción concreta que nos alivie.
Y... ¿qué sería lo contrario a la resistencia?
La respuesta que esperas es: ACEPTACIÓN.
Un reconocido psicoterapeuta especialista en Mindfulness, Christoffer K. Germer, profesor de psicología clínica en la Universidad de Harvard, estableció cinco fases en el proceso de aceptación:
Aversión: resistencia, evitación, cavilación. Nos negamos a que las cosas sean como son.
Curiosidad: interesarse por el malestar, por lo que sucede y por cómo reaccionar ante ello.
Tolerancia: aguantar sin ser dañado, somos capaces de soportar el malestar sin sentirnos abrumados o derrumbados por él.
Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan, permitir los altibajos de los estados de ánimo que a veces se opone a lo que sucede y a veces lo acepta.
Reconciliación: hacernos amigos de la situación, ver el potencial que encierra, descubrir en ella nuevas posibilidades.
La aceptación significa permitir que las cosas sean como son y esto en ocasiones, conlleva desprenderse y soltar los planes de futuro previstos, o los vínculos afectivos que nos unen a cosas o personas.
Para terminar el escrito de hoy te comparto una breve reflexión.
EL dolor es un aspecto inevitable de la experiencia humana. Es físico, biológico y social, y forma parte de la trama de nuestra existencia como la noche y el día. Es tan inevitable como lo blando y lo duro, el calor y el frío. Al habitar un cuerpo experimentamos el continuo flujo y reflujo de placer y dolor, ganancia y pérdida. Habitar en nuestra sociedad humana es lo mismo: encontramos elogio y crítica, fama y desprestigio, éxito y fracaso, que surgen y desaparecen sin cesar.
El sufrimiento es distinto del dolor. El sufrimiento es nuestra reacción al dolor inevitable de la vida. Nuestro sufrimiento personal puede incluir ansiedad, depresión, miedo, confusión, tristeza, ira, adicción, aflicción, celos y frustración.
Pero el sufrimiento no es solo personal. Nuestros sufrimientos colectivos incluyen el pesar por las guerras y el racismo, el aislamiento y la tortura de los prisioneros de todo el mundo, el hambre innecesaria, la enfermedad y el abandono de cualquier ser humano.
Este sufrimiento es el que estamos llamados a comprender y transformar.
Jack Kornfield
Por hoy aquí termino y espero disfrutes del material.
Don Emilio Garza


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